#PapiConcilia

La llegada de septiembre hace que grandes y pequeños tengamos que volver a la rutina. Mientras que nosotros volvemos a la oficina, nuestros hijos hacen lo propio en la guardería, colegio e instituto. En definitiva, todos nosotros retomamos nuestras tareas diarias y obligaciones, pero también un tema de conversación tan recurrente como importante (y falto de soluciones): la conciliación.

Son muchas las madres trabajadoras, no solo de España, que se preguntan cómo pueden combinar con éxito su vida profesional con la personal y familiar. Y si todas estas mujeres miran la prensa, podrán encontrar consejos para conseguirlo y promesas políticas para solucionarlo de forma definitiva. Sin embargo, también encontrarán noticias y testimonio de muchas otras que no lo han logrado y han terminado abandonando su carrera por su vida personal. El problema es que son pocas las veces que se pone el foco en el otro lado, en el paterno. Y es que conciliar, no es solo cosa de madres o mujeres. Por eso hoy hablamos de la conciliación paterna.

La importancia de la conciliación paterna

Históricamente la crianza y el cuidado de los hijos eran siempre cosas de mujeres. O quizá debería borrar el “históricamente”, pues a día de hoy no parece que hayamos avanzado mucho, ya que siguen siendo ellas las que reducen sus jornadas, renuncian a sus trabajos o lo duplican, al tener que encargarse de todas las tareas del hogar al regresar de su trabajo.

Para que te hagas a la idea, solo el 1,45% de los hombres españoles comparte la baja por paternidad con su mujer. Una cifra casi irrisoria que demuestra muy bien el machismo que todavía existe en las empresas y sociedades, aunque lo cierto es que los papás que quieren conciliar no lo tienen del todo fácil dentro del mundo laboral, pues se enfrentan a todo tipo de críticas y comentarios: “¿de verdad vas a dejar o aparcar tu trabajo por tu familia?”.

Comentarios que tratan de demostrar como la mujer debe privilegiar su vida familiar, pero que el hombre tiene que hacerlo con la profesional. Comentarios de personas que no se dan cuenta que solo si hombres y mujeres apostamos por conciliar, podremos conseguir resultados y medidas reales. Y es por ello que cuando surgen propuestas como #PapiConcilia, no puedo más que aplaudirlas.

¿Qué es #PapiConcilia?

Seguramente hayáis oído hablar de #MamiConcilia, una propuesta que dio lugar a un libro que recogía los testimonios de diferentes empresarias que se veían en la obligación de conciliar vida familiar y laboral. Y aunque no era un camino de flores, terminaban consiguiéndolo. En este primer libro además de los testimonios de diferentes madres, también se recogía el testimonio de un padre, algo que generó bastante polémica y que demostró la necesidad de implicar mucho más a los hombres. Y de esta forma nació #PapiConcilia.

Esta segunda propuesta ha dado lugar también a un libro con entrevistas a diferentes directivos que además de ser buenos en su trabajo, son todos grandes conciliadores. Estos testimonios no solo tienen el objetivo de demostrar que la conciliación no es solo cosa de mujeres, sino que tratan de conseguir que muchos más hombres concilien sin vergüenza. Y, por supuesto, que la igualdad en materia de conciliación llegue a las empresas.

No obstante, si hay algo que estos testimonios recogen y que merece la pena destacar por encima de todo, es las enseñanzas que estos padres dicen haber aprendido de sus hijos. Los padres que concilian, tal y como ellos señalan, mejoran sus dotes de organización, comunicación y escucha. Pero también se vuelven mucho más alegres y mejoran su sentido del humor. Sin duda, de nuestros hijos podemos aprender una gran cantidad de cosas, pero para hacerlo tenemos que estar junto a ellos.

Mucho se ha hablado ya de conciliación y todavía queda mucho por hablar. Pero esto, es una conversación de hombres y mujeres, padres y madres. Pues solo abriendo el debate a ambos sexos, se podrá decir algún día que la conciliación, es ya una realidad.

Pilar Benítez, mujer todoterreno

Traductora jurada y amante del poder de la palabra