Mandonas

Las mujeres decididas y protestonas tenemos fama de mandonas. Resultamos plastas, incómodas, porque no nos conformamos fácilmente, y eso nos aparta del rebaño. Sacamos el dedo de pontificar de uñitas manicuradas y señalamos al culpable de la ofensa… y ya puede arder Troya. A nosotras no nos van a parar.