Mujeres negras que han cambiado la historia

Cuando hablamos del papel de la mujer en la historia puede que tengamos que hablar un poco más alto de lo normal para que se nos escuche, y más aún si hablamos del papel que han tenido las mujeres negras. Ejemplos de su valía los hay y deben ser conocidos.

Mujeres negras que han cambiado la historia

Cuando se trata de hacer historia en una sociedad dominada por hombres, ser mujer es un hándicap, pero ser mujer y ser negra es una identidad que debe combatir ante dos lacras sociales: racismo y machismo. Quizás por eso, las mujeres negras que han cambiado de alguna manera las cosas podrán gustarnos más o menos, pero de forma innegable destacan por su fortaleza y su determinación, de modo que, a primera vista, ya nos dan una buena lección sobre cómo actuar.

Este artículo está dedicado a todas esas heroínas. Un pequeño homenaje con toda mi admiración y respeto:

Sojourner Truth (1797 – 1883)

Nacida esclava en Nueva York, su vida fue una lucha por el abolicionismo y los derechos de la mujer. Se la reconoce por ser la primera mujer negra que consiguió ganar un juicio a un hombre blanco gracias al cual consiguió recuperar a su hijo, que era tratado como esclavo ilegalmente.

Uno de los momentos clave de su historia  y por el que más se la recuerda fue el discurso que pronunció en el año 1851 en la “Convención de los Derechos de la mujer de Ohio”, llamado “Ain’t I a Woman?”1 (“¿No soy yo una mujer?”):

“[…] ¡Pero a mí nadie nunca me ha ayudado a subir a las carretas o a saltar charcos de lodo o me ha dado el mejor puesto! y ¿acaso no soy una mujer? ¡Mírenme! ¡Miren mis brazos! ¡He arado y sembrado, y trabajado en los establos y ningún hombre lo hizo nunca mejor que yo! Y ¿acaso no soy una mujer? Puedo trabajar y comer tanto como un hombre si es que consigo alimento, y puedo aguantar el latigazo también. Y ¿acaso no soy una mujer? Parí trece hijos y vi cómo todos fueron vendidos como esclavos, cuando lloré junto a las penas de mi madre nadie, excepto Jesús Cristo, me escuchó. Y, ¿acaso no soy una mujer? […]”

Su nombre, que ella misma cambió en 1843, contiene un gran simbolismo ya que en inglés sojourner es la forma agente del verbo to sojourn, que significa “residir temporalmente”; truth significa “verdad”. El compuesto parece significar pues “Residente temporal en la verdad”. Sobran más palabras.

Angela Davis (1944)

Nació en la Alabama de 1944, en una sociedad racista, y desde muy joven comenzó a hacerse notar como activista afroamericana, pro derechos civiles y miembro del movimiento Panteras Negras, pero aquí no se queda la cosa, porque también fue profesora de filosofía en la Universidad de California en Santa Cruz, de la que fue expulsada por estar afiliada al partido comunista.

Formó parte de la lista de las personas más buscadas por el FBI, llegando a ser condenada a pena de muerte en el año 1972. Sin embargo, la sentencia tuvo que retirarse tras la intensa movilización internacional en contra.

Esta mujer fue símbolo de la lucha por los derechos civiles de los hombres y las mujeres de color:

“Tenemos que hablar de la liberación de la mente y de la sociedad liberadora”.

Chimamanda Ngozi Adichie (1977)

Ngozi aún no aparece en las reseñas de mujeres negras que han cambiado la historia, pero estoy segura de que más tarde o temprano lo hará.

Esta escritora y novelista de origen nigeriano ha demostrado en su corta trayectoria una gran lucidez, coherencia y, de paso, sentido del humor para dar a conocer los problemas de las mujeres y especialmente de las mujeres negras. Con una visión tan realista como sincera ha sido secundada en sus ideas tanto por feministas del anticapitalismo y como por Beyoncé o la moda de Christian Dior a partes iguales. Si eres capaz de unificar dos mundos tan distintos es porque algo importante es lo que tienes que decir, como acuña en una de sus frases más conocidas: “Todos deberíamos ser feministas”, que no dejamos de ver en las camisetas de Dior de la pasada temporada.

Ngozi Adichie no se considera activista (personalmente pienso que de alguna manera, lo es):

“No soy activista, ésa es una palabra que no me convence demasiado, implica ser muy noble o hasta morir por la causa y yo no sé si cumplo ambos requisitos; para mí, la literatura es una plataforma para tocar temas sociales, como la justicia social o el feminismo; ojalá no tuviera que abordarlo más, me enfada seguir escribiendo de esto”.

El listado de mujeres negras admirables puede seguir:

Harriet Tubman, Audre Lorde, Bell Hooks Rosa Parks, Coretta Scott King, Ruby Bridges, Ellen Johnson Sirleaf, Madam C.J. Walker, Waris Dirie, Michelle Obama, Josephine Baker, Donyale Luna, Oprah Winfrey…

Demos aplauso a todas las mujeres fuertes, sean negras o no, sean conocidas o anónimas, sean de ayer o de hoy… y especialmente demos un aplauso por todas aquellas mujeres que confían en nuestro merecido hueco en el mañana sin renunciar a nuestra identidad.

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Pilar Benítez, mujer todoterreno

Traductora jurada y amante del poder de la palabra