Nü shu, la lengua de las mujeres

El Nü shu es conocido como el “idioma secreto” de las mujeres. Originario de China, gracias a su invención y a su paso de una generación a otra, sirvió como vehículo de comunicación estrictamente entre mujeres y como herramienta para su alfabetización en una época en el que las mujeres apenas tenían acceso a la educación.

Nü shu, la lengua de las mujeres laboral

Según los datos, el Nü shu es una lengua inventada por las mujeres en el siglo III, .si bien es cierto que esta lengua siempre ha estado rodeada de secretismo, teniendo en cuenta que cuando una mujer fallecía se quemaban con ella todos sus textos escritos en esta lengua.

Tras la Revolución Cultural y coincidiendo con el acceso a la alfabetización de las mujeres, casi la totalidad de estos textos fue destruida. Hoy, apenas quedan unos pocos manuscritos de la lengua que durante siglos sirvió de comunicación entre las mujeres de China.

El idioma fue redescubierto en el año 1983, y a partir de ahí, promovido especialmente por Yang Huanyi , una campesina china considerada la última mujer en hablar este idioma. A partir del año 2005 podemos decir que el Nü shu ha renacido, se ha revalorizado y está volviendo a pasar por un momento de esplendor.

Un idioma como salida del sistema patriarcal

Que las mujeres han sido relegadas a un papel inferior a lo largo de la historia es algo que hoy es bien sabido por todos. En la China del s. III, durante la dinastía Ming, concretamente en la provincia mayoritariamente rural del sur conocida como Hunan, la situación no era ni mucho menos mejor que en Occidente.

Las mujeres tenían que sobrevivir en una sociedad fuertemente patriarcal: se les negaba el acceso a la escuela, no se les enseñaba a leer ni a escribir, eran desposadas bajo acuerdo como si fueran ganado, apenas salían a la calle y si salían lo hacían en sillas cerradas para no ser vistas. Su vida quedaba relegada al hogar, concretamente al hogar de su marido, donde se dedicaban a bordar, preparar la comida y realizar los quehaceres cotidianos de la casa, perdiendo todos los vínculos afectivos y sociales con el exterior, incluso los de su familia natal.

Como apuntaba el misionero portugués Gaspar Cruz, en el año 1556:

«En general ellas no salen, tal es que en toda la ciudad de Catam no se ve ni una sola mujer. Cuando salen no se las ve porque van en sillas cerradas, ni siquiera se las ve cuando alguien va a su casa, a menos que por curiosidad asomen por detrás de la cortina de la puerta para observar a los visitantes cuando son extranjeros.»

No es de extrañar que ante esta situación, la picardía o sencillamente, la necesidad de expresarse, hicieran que las mujeres inventaran un lenguaje secreto para poder comunicarse entre ellas. Así apareció el Nü shu, que significa literalmente “escritura de las mujeres”.

Cuenta la leyenda que la lengua fue inventada por una de las concubinas del emperador, una mujer llamada Hu Yuxin, que consiguió gracias al Nü shu dar con una manera de comunicar a su familia lo sola que se sentía. Aunque no tenemos la certeza de que este fuera el verdadero origen de la lengua, lo que está claro es que el Nü shu nació para dar voz a mujeres que no la tenían.

“El libro del tercer día”

La propagación del idioma de las mujeres, de generación en generación, estuvo muy ligada al conocido como “Libro del tercer día”. Consistía en un cuaderno que las mujeres más cercanas regalaban a una joven futura esposa en el momento de contraer nupcias. El cuaderno contenía en sus primeras páginas los pensamientos y vivencias que estas mujeres habían sentido al casarse, el resto de las hojas estaban en blanco y daban paso a que la nueva esposa continuara con la escritura.

«Los hombres salen de la casa para enfrentarse al mundo exterior, pero las mujeres no son menos valientes al crear un lenguaje que ellos no pueden entender» (Cartas del tercer día)

Sin duda, un acto de rebeldía y un mecanismo de comunicación necesario para que las mujeres pudieran expresarse en un momento en que no les estaba permitido.

Hoy el Nü shu se considera un idioma extinguido, la última mujer en utilizarlo falleció en el año 2004. Sin embargo, y gracias a los esfuerzos de estudiosos e instituciones, se está intentando recuperar los manuscritos y pruebas de su existencia y darle el lugar que sin duda se merece en la historia.

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Pilar Benítez, mujer todoterreno

Traductora jurada y amante del poder de la palabra