“Birth strike”: mujeres en huelga de partos que no serán madres por el cambio climático

La maternidad puede ser un acto de reivindicación político, esto es lo que promulga el movimiento “Birth Strike”, un movimiento femenino y feminista que aboga por la “huelga de nacimientos” como consecuencia del cambio climático. ¿Qué es este movimiento social y por qué surge?

Birth strike” es un movimiento social encabezado por mujeres que contemplan la maternidad no solo como una elección personal, sino también como un acto de reivindicación política.

La idea fundamental es que mientras no se trabaje por mejorar la situación y el futuro del planeta, estas mujeres no participarán de la gestación y, por tanto, del incremento de la natalidad.

Aunque este movimiento ya existe hace años, especialmente como resultado del estado de incertidumbre generado por la pandemia de la COVID-19, ha cobrado mayor relevancia. La crisis sanitaria del coronavirus ha puesto en boga muchas cuestiones que hace años estaban en el tintero, como nuestra forma de convivir con nuestro ecosistema como sociedad y la necesidad de cuidar el planeta que habitamos y sus recursos de una forma más responsable y sostenible. El mensaje, es sencillo: si no cambiamos, ni habrá para todos, ni habrá futuro.

Lo que sucede, según el enfoque de las mujeres que abogan por la “huelga de partos”, es que existe cierta contradicción en traer una nueva vida al mundo en un futuro tan incierto. En las palabras pronunciadas por Jia Tolentino, periodista y autora de Falso Espejo, en una entrevista publicada en El mundo:

“Ser madre ahora es un acto de optimismo ciego”.

Voces del cambio climático

El planeta lleva tiempo dando señales.  algo no va bien en esta vida que vivimos. De hecho, el concepto de “cambio climático” se maneja desde que varios científicos lo advirtieran en los años 60, el cambio era irreversible si seguíamos por el mismo camino de producción y consumo.

Desde entonces, cada vez más personas, movimientos e incluso instituciones se han hecho eco de la necesidad de tomar medidas respecto al cambio climático, aunque haya quien aún actualmente lo cuestiona. Sin embargo, muchas de las propuestas, a día de hoy siguen quedándose en papel mojado. Ejemplo de ello fue el Acuerdo de Paris de 2015, -y las posteriores cumbres climáticas-, donde se expusieron medidas que parecían reflejar aun cambio de voluntad y un compromiso por parte de los Gobiernos y que, sin embargo, han terminado sin compromisos vinculantes que obliguen a los estados a emitir menos CO2 o ir hacia una economía más sostenible.

La huelga de maternidad contra el cambio climático

En este contexto surgió el movimiento “Birth Strike”, del que recomiendo la lectura de un interesante artículo publicado en El País.

Las creadoras del movimiento, Blythe Pepino y Alicia Brown, lo tienen claro: si la comunidad internacional no trabaja por mejorar el futuro de las próximas generaciones, ellas no participarán en la gestación de nuevas vidas.

Con esto no quiere decir que el movimiento esté en contra de la maternidad, sino que se declara en “huelga” de gestación como un “mecanismo de reivindicación política, social y medioambiental al servicio de cualquier mujer que piense igual y se sienta silenciada”, como una forma de exigir medidas inminentes frente al cambio climático.

“La amenaza del colapso ecológico y de la civilización es segura a no ser que nos transformemos rápidamente en una sociedad justa y global. Nuestro futuro y el de nuestros hijos está en juego. Birth Strike se solidariza con el movimiento de justicia ambiental, la comunidad académica y científica que exige un cambio de sistema y de acción rápida hacia un futuro basado en la igualdad, la sostenibilidad, la solidaridad y la ausencia de violencia para los humanos y toda la vida en la tierra”, apela el manifiesto de Birth Strike desde su propia página web.

Aunque la tendencia desde hace años implica una reducción de la natalidad y un envejecimiento a nivel global, y aún más tras las crisis de la COVID-19 y su posterior crisis económica, no es suficiente, lo que pretende el movimiento no es acabar con la natalidad sino tomar medidas reales contra el cambio climático. Según Birth Strike, no tiene sentido traer más seres humanos a un planeta en declive.